Superhijos Vol.1 (Cuando sea mayor...)

Guión: Peter J. Tomasi
Dibujo: Jorge Jiménez
Color: Alejandro Sánchez
Edición original: DC Comics
Edición nacional: ECC Ediciones
Contenido: Super Sons 1-4 USA
Reseña:
A lo largo de los años varias han sido las colecciones
basadas en grupos de jóvenes superhéroes que se juntan para hacer frente a
villanos con capacidades similares a las suyas. De hecho, tanto Marvel como DC
tienen colecciones en activo de este estilo (Campeones, Teen Titans…). Cuando
se anunció la publicación de Superhijos esa fue la tipología de colección que
esperaba, pero lo que me he encontrado no es eso exactamente. Damian ya forma
parte de los Teen Titans, así que sumar una colección similar a las novedades
mensuales no hubiese tenido demasiado sentido. Han optado por darle
preponderancia a la relación entre ambos personajes antes que a la historia, lo
cual me parece genial. Sí, la trama tiene un peso importante, pero lo que
realmente diferencia a esta colección del resto son los diálogos y las
situaciones informales de estos Superhijos. Robin y Superboy han coincidido
muchas veces, pero aquí no son tan solo héroes juveniles, también son los hijos
de Batman y Superman, los dos personajes más icónicos del noveno arte. De la
misma manera que sus padres son muy diferentes entre sí, ellos también lo son,
hasta que la justicia hace acto de presencia, entonces son iguales.
Para Jon los últimos tiempos han sido un torrente
de aventuras y locuras, ha llevado una vida peculiar, de hijo de granjero a
hijo de Superman, todo ello teniendo en cuenta que su familia procede de otro
universo. Por si fuera poco, recientemente descubrió que tenía poderes y que
estaba destinado a grandes cosas, como su padre. Todo ello conlleva un coste,
el anonimato, la discreción, al fin y al cabo, vivir una vida de mentira. Clark
ha vivido así toda su vida, sus padres adoptivos dedicaron su vida a conseguir
que pasara desapercibido, ahora es Clark quién debe desarrollar ese papel.
Las cosas no han sido más sencillas para Damian,
hijo de Talia al Ghul y Bruce Wayne, se crió con La Liga de Asesinos,
aprendiendo a matar prácticamente antes de dar sus primeros pasos.
Posteriormente fue abandonado y encontrado por su padre, alguien con unas
creencias radicalmente distintas a lo que había conocido hasta ahora. Batman no
mata, hacer cambiar la mentalidad a un asesino profesional no fue tarea fácil.
Recientemente murió, para resucitar posteriormente, casi nada.
Por todo ello es necesario que pasen tiempo
juntos, están destinados a ser buenos amigos, pero, aunque no lleguen a serlo
se necesitan. Tan solo pueden ser ellos mismos cuando están en casa o en
presencia de otros héroes, fingir no les gusta, y cuando están juntos no tienen
que hacerlo. Damian se oculta tras su armadura de chulería y pasotismo, pero lo
ha pasado mal y en el fondo le gusta pasar tiempo con Jon.
Además, el uno es el contrapunto perfecto del
otro y viceversa. Jon desmonta las fantasías de Damian, enseñándole que sin
Batman él no es nada. La inocencia y carencia de conocimientos de Jon
contrastan con las vivencias y la inteligencia privilegiada de Damian.
-Damian: “¿No lees nunca la prensa?”
-Jon: “¡Tengo 10 años!”
-D: “Yo envié mi primer correo electrónico al
editor a los 2.”
Estos diálogos son magníficos, esa parte en
particular me ha hecho mucha gracia. Nos encontramos con un magnífico recital
de “quién la tiene más larga”, la competición por ser el más capaz de los dos
les convierte en una dupla perfecta, capaz de superar todo tipo de
contratiempo. Trabajo en equipo de manera involuntaria. Me gusta la exageración
de las facultades mentales de Damian, al igual que Batman es un humano sin
poderes, pero es ROBIN (como Batman en su caso) y consigue hacer cosas
extraordinarias, como la posibilidad de doctorarse con siete años o conducir
con cinco.
El villano escogido para este primer arco es
“Kid-Amazo”, con él se recupera una de las últimas historias que escribió Geoff
Johns en La Liga de la Justicia durante New 52.
La historia en cuestión dejó momentos interesantes así que me parece
genial que se recupere la idea. Supone un villano bastante poderoso para el
inicio de la colección, lo suficiente como para poner a los Superhijos contra
las cuerdas.
Uno de los puntos fuertes la colección es, sin
lugar a dudas, el sorprendente dibujo de Jorge Jiménez. Su magnífico trabajo en
algunos números de la serie de Superman le valieron para encargarse de narrar
las aventuras del pequeño Jon y su nuevo socio. Su estilo conecta a la
perfección con la alegría que desprende el cómic. Consigue unas expresiones
faciales que les otorgan a los protagonistas muchísima personalidad, uno de los
motivos por los que tienen tanta química. No solo eso, el granadino es garantía
de acción y espectacularidad, sin olvidar la coherencia narrativa y el diseño
de página. Jiménez es uno de los autores de nuevo cuño más prometedores de la
editorial, lo cual es posible que haga que no se quede en la colección de
manera continuada, mientras lo haga habrá que seguir disfrutando de su arte.
Este punto fuerte se puede convertir en un arma de doble filo para la serie
dirigida por Peter Tomasi, el dibujo puede terminar llevando el peso de la
colección, y la ausencia de Jiménez un determinante para que los más veteranos
abandonen la colección. DC debería buscar a alguien que consiga conectar con el
tono de la colección en un futuro.
Tomasi nos trae una colección ideal para las
nuevas generaciones de lectores que se acercan a los cómics de DC por primera
vez, la facilidad de entrada que propone unida a su ligereza la convierte en
una buena serie introductoria. No por ello deja de ser interesante para los más
experimentados, puesto que contiene los elementos típicos de la industria que
hicieron grandes a sus contrapartidas adultas.
Resumen:
-Bruce Wayne y Clark Kent son padres, pero no de
hijos cualquieras. Decidieron hacer que se conociesen para tener a alguien con
quien pudiesen compartir experiencias.
-Damian ha descubierto que ha habido una serie de
robos en Lexcorp y quiere que Jon le acompañe como apoyo, nunca reconocería que
lo necesita.
-Justo cuando se disponen a entrar en la sede de
Lexcorp en Metropolis, Luthor (Superman) les descubre, Jon le distrae mientras
Damian copia los archivos de seguridad de la compañía para descubrir al autor
de esos robos. Logran escapar de allí sin que Lex sepa quiénes son.
-El ladrón de varios androides es un chico
llamado Reggie, Kid-Amazo. El virus Amazo fue creado por Luthor tiempo atrás,
otorgó poderes a la población mundial, posteriormente lo remedió, pero ciertas
personas mantuvieron esas habilidades. Reggie y su familia se convirtieron en
superhéroes hasta que el chico perdió el control y sometió a toda su familia.
-Kid-Amazo tiene la habilidad de multiplicarse. En
Lexcorp robó la armadura de Amazo, un androide rival de La Liga de la Justicia,
los poderes que le otorga el virus, combinados con la armadura le hacen muy
poderoso. Encerró a su familia en un almacén e hizo androides de ellos mismos
para poder matarlos. El androide de su hermana, Sara, se ha escapado, mantiene
sus poderes (manipulación de máquinas) y sus recuerdos.
-Es capaz de duplicar mediante androides a
Batman, Superman, Robin y Superboy, además cuentan con las habilidades a las
que han sido expuestos. Esos androides les persiguen incesantemente hasta que
les atrapan.
-Antes de eso, Damian avisó a Luthor a través de
una de las piezas de estos robots, así se liberan y consiguen que Sara reduzca
a Kid-Amazo con sus poderes. Sara y su familia se quedan a salvo con Luthor
mientras nuestros héroes huyen del lugar. De vuelta en la granja Kent les
espera un enemigo mucho peor, el mal genio de Alfred y Lois.



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